”Por la noche, cuando volvía a casa, me ponía a fumar en la ventana. Uno cree que de este modo facilita la meditación, pero la verdad es que fumando se disipan los pensamientos como niebla y a lo sumo se fantasea, que es muy distinto que pensar. Los hallazgos, las invenciones llegan, por el contrario, inesperadamente: en la mesa, nadando en el mar, hablando de cualquier cosa.
Del libro: “La playa” de Cesare Pavase. Edit. Seix Barral