”El cine, que tiene el mismo poder de las religiones para convocar a la gente, nos convierte. Nos convierte al credo de que la vida merece ser contada y representada. El cine, al igual que la literatura, nos da elementos para narrarnos a nosotros mismos e impone suavemente un orden ahí donde de otro modo solo se percibiría la enorme zona gris de la experiencia.