Juan Cruz
Marzo 2012
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no te vayas así, di que te esperan
que debes regresar pero que estás
alegre por las horas que has vivido
como dentro de un sueño;
declárale que a veces pensarás
en su rostro de lluvia
en sus papeles o en su fantasía:
hazlo ahora, aún es tiempo,
ya que quizás algún día,
cuando estés en otros brazos
te acuerdes de él con repentino amor
y no puedas llorar aunque lo intentes.” —
Hazlo ahora de José Agustín Goytisolo.
No le reprocho a la primavera
que llegue de nuevo.
No me quejo de que cumpla
como todos los años
con sus obligaciones.
Comprendo que mi tristeza
no frenará la hierba.
Si los tallos vacilan
será sólo por el viento.
No me causa dolor
que los sotos de alisos
recuperen su murmullo.
Me doy por enterada
de que, como si vivieras,
la orilla de cierto lago
es tan bella como era.
No le guardo rencor
a la vista por la vista
de una bahía deslumbrante.
Puedo incluso imaginarme
que otros, no nosotros,
estén sentados ahora mismo
sobre el abedul derribado.
Respeto su derecho
a reír, a susurrar
y a quedarse felices en silencio.
Supongo incluso
que los une el amor
y que él la abraza a ella
con brazos llenos de vida.
Algo nuevo, como un trino,
comienza a gorgotear entre los juncos.
Sinceramente les deseo
que lo escuchen.
No exijo ningún cambio
de las olas a la orilla,
ligeras o perezosas,
pero nunca obedientes.
Nada le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda,
a veces zafiro,
a veces negras.
Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio
de la presencia.
Te he sobrevivido suficiente
como para recordar desde lejos.
Despedida de un paisaje de Wislawa Szymborska
Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.
Posibilidades de Wislawa Szymborska
Envolver el mundo alrededor de nuestros dedos, como un hilo o una cinta con la que juega una mujer que sueña en la ventana.
Todo se reduce finalmente a buscar sentir el hastío de modo tal que no duela.
” —Libro del desasosiego de Fernando Pessoa.Un pueblo escucha desolado
el canto de un pájaro herido.
Es el único pájaro del pueblo
y es el único gato del pueblo
que lo ha devorado a medias.
Y el pájaro cesa de cantar
el gato cesa de ronronear
y de relamerse el hocico.
Y el pueblo le hace al pájaro
maravillosos funerales.
Y el gato que está invitado
marcha detrás del pequeño ataúd de paja
donde el pájaro muerto está estirado
llevado por una niñita
que no deja de llorar.
Si hubiera sabido que eso te daba tanta pena,
le dice el gato,
me lo hubiera comido del todo
y después te hubiera contado
que lo había visto volarse
volarse hasta el fin del mundo
allá donde es tan lejos
que nunca se vuelve.
Tú hubieras tenido menos pena
Simplemente tristeza y aflicción.
Nunca hay que hacer las cosas a medias.
Jacques Prévert
Alessandro Baricco
Del libro: “Emaús”. Edit. Anagrama
Irianna Ch. Esparza
@inineo
Estoy hablando de esos vestidos de artista de cine que vemos en la pantalla, se los describimos a la modista y en la vida real no quedan bonitos.
El diseñador que dibujó el vestido para la pantalla sabe que será visto desde los ángulos más diversos y no sólo a la altura de nuestros ojos, como en la vida diaria. Sabe que será iluminado para conseguir efectos especiales. Muchas veces incluso los tejidos son fabricados especialmente para la película, mezclando hilos diversos (hasta de metal) para conseguir la especial fotogenia del conjunto.
El diseñador de la pantalla no crea sólo un vestuario. Es el creador de un personaje, un creador de la segunda piel del actor, y quien la admira es el espectador. Pero el mismo modelo, copiado para la vida diaria, puede perder la magia y convertirse en un trapo.
24 de octubre de 1960.
Clarice Lispector.
Del libro: “Correo femenino”. Edit. Siruela
Soñar no es ilusión. Pero es el acto que una persona cumple sola.
¡La imaginación precede a la realidad! Sólo que yo sólo sé imaginar palabras. Sólo sé una cosa: soy tajantemente real. Y estoy en la vida fotografiando el sueño. Cualquiera puede soñar despierto si no mantiene demasiado encendida la conciencia.
Clarice Lispector
Del libro: “Un soplo de vida”. Edit. Siruela